05-06-2008

Las discográficas reclaman 13 millones al creador de Blubster, Piolet y Manolito

Pablo Soto había desarrollado programas p2p

Promusicae, la entidad que aglutina a la inmensa mayoría de compañías discográficas españolas, ha presentado ante los juzgados de lo Mercantil de Madrid una demanda contra Pablo Soto Bravo como creador y máximo responsable de las páginas web Blubster, Piolet y Manolito, que proporcionaban programas p2p para el intercambio ilegal entre particulares de música protegida. A lo largo de los más de cien folios del escrito, los demandantes argumentan que Soto desarrolló sus aplicaciones informáticas “con evidente ánimo de lucro” y con “una conducta parasitaria” para obtener provecho de la obra de otros. Tras un “cálculo conservador” de los prejuicios causados, las discográficas reclaman al demandado más de 13 millones de euros, y exigen la inmediata clausura de las páginas.

En los hechos de la demanda se detalla cómo Pablo Soto no sólo desarrolló el software disponible a través de las páginas web www.blubster.com, www.piolet.com, www.manolito.com y www.mp2p.net, sino que también dispone de un entramado mercantil paralelo mediante el que gestionar los beneficios económicos de su actividad presuntamente ilícita. Así, Blubster se corresponde con la firma Optisoft S.L., Piolet pertenece a Piolet Networks S.L. y Manolito aparece vinculada a M Punto 2 Punto Technologies S.A. En las tres sociedades figura el mismo domicilio fiscal, que no es otro sino la dirección particular de Soto.
   Durante los últimos tiempos, el demandado ha obtenido ingresos mediante al menos dos vías. Por un lado, ponía a disposición una versión de pago de sus aplicaciones bajo las denominaciones comerciales de Blubster XXL, Piolet Plus y Super Manolito al precio unitario de 14,95 euros. Por otro, disponía de enlaces publicitarios asociados a sus páginas. Según las indagaciones de una agencia de detectives contratada por Promusicae, Soto explicaba personalmente a los interesados en contratar publicidad que sus tarifas “no son por clicks, sino por volumen” y que aceptaba clientes “a partir de 10.000 dólares mensuales, negociables”.
   Las redes p2p que promovió Soto se engloban en la plataforma ManolitoP2P (MP2P) y presentan características muy similares. Todos ellos están concebidos para el intercambio específico de música, ya que sólo aceptan los archivos con formato mp3, wma y ogg. Los tres también presentan una cualidad común relevante: carecen de cualquier tipo de filtro que evitara el intercambio de archivos protegidos por los derechos de propiedad intelectual de autores, productores e intérpretes.
   El propio Pablo Soto ha explicado en distintas entrevistas periodísticas recogidas ahora en la demanda la naturaleza de sus intenciones. Así, en la página www.generacionxxi.com declaró: “Al cerrar Napster, pensé que ahí había una oportunidad de negocio. La causa ante el cierre fue una salvedad tecnológica [la identificación de usuarios] que yo sabía que se podía solucionar”. “Los usuarios quieren más anonimato y nuestra función es solucionar los problemas de los usuarios, no de la industria discográfica”, se jactó en Ciperpaís, el suplemento de nuevas tecnologías del diario El País.
   Todos los reclamos publicitarios en las páginas de Soto incitan a intercambiar grabaciones musicales. Sus lemas, siempre en inglés, animan a “entrar en el mundo de las descargas gratuitas de música, a descargar música mientras chateas con tus amigos”, o presumen de que “millones de usuarios en todo el mundo pueden compartir sus archivos de música y ayudar a crecer la comunidad en línea”.
   De esta manera, y siempre según la demanda de Promusicae, cuanto mayor era el número de consumidores, más crecía la base de canciones en el conglomerado MP2P y los ingresos publicitarios para el entramado de empresas de Soto se multiplicaban. Para perfeccionar aún más el sistema, Soto mantenía un servidor central o gateway con el que se garantizaba el óptimo funcionamiento de la red. La media de usuarios conectados simultáneamente a las páginas de Pablo Soto ha rondado en estos últimos meses las 235.000 personas.
   Promusicae que en esta demanda actúa junto con las discográficas Universal, Sony-BMG, Warner y EMI aporta distintas pruebas periciales y notariales para demostrar la veracidad de sus acusaciones. A la hora de calcular el perjuicio causado, aplica “la estimación más cautelosa posible”, en función de la cual cada internauta que se haya descargado cualquiera de los tres programas (Blubster, Piolet o Manolito) sólo lo habría utilizado para obtener una canción de manera gratuita. A partir de esta hipótesis, muy conservadora, Promusicae reclama a Soto la cifra de 13.029.599 euros. Asimismo, también propone al juzgado que el demandado asuma los “gastos de investigación” (23.072 euros) y también corra con los gastos procesales.
   El presidente de Promusicae, Antonio Guisasola, se felicitó por la formulación de esta demanda “exhaustiva y documentada”, y confió en que sirva para “combatir esa sensación de impunidad con la que algunos se aprovechan de las nuevas tecnologías para pisotear los legítimos derechos de los creadores y demás profesionales musicales”.
  
¿Más información? www.promusicae.es
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