La venta de música en España baja otro 30 por ciento tras ocho años consecutivos de caídas.
16-09-2009
"Es una broma pensar que en España pueda existir un mercado digital similar al de nuestros países vecinos en la situación actual" declara Antonio Guisasola. La industria española se enfrenta al peor escenario conocido durante el último cuarto de siglo. Promusicae reduce una vez más los ejemplares necesarios para obtener un Disco de Oro: de 40.000 a 30.000.
El sector discográfico español sigue en caída libre, y a un ritmo aún más vertiginoso del que vaticinaban los cálculos más pesimistas, según los datos que ha recabado Promusicae de las ventas de las compañías discográficas españolas durante el primer semestre del año. Tras ocho años consecutivos (desde 2001) de caídas en el volumen de facturación, el primer semestre de 2009 ha registrado un desplome aún más virulento, del 30,5 por ciento respecto al mismo periodo del año anterior. Si entonces los españoles gastaron 126,2 millones de euros en música grabada, ya fuera en soporte físico o digital, el desembolso se ha desinflado hasta poco más de 87,7 millones entre el 1 de enero y el 30 de junio de 2009. La industria musical española se ve abocada así a lidiar con el peor escenario conocido durante el último cuarto de siglo.
No sólo llueve sobre mojado. Es que, además, jarrea. España ya venía acumulando entre 2001 y 2008 una caída en las ventas de música del 64 por ciento. Dicho de otro modo: de cada tres discos que se adquirían a principios de la década, el año pasado sólo se compraba uno. Parecía difícil que el panorama adquiriera tintes más sombríos, pero lo ha hecho. La superposición de la crisis económica general y la sectorial, junto con la impunidad ante las descargas ilegales, se traducen en una hecatombe superior a los 30 puntos porcentuales. Ni siquiera las campañas promocionales con motivo del Día Europeo de la Música, el 21 de junio, han podido maquillar unas cifras muy desalentadoras.
El derrumbe en las ventas físicas, los cedés o vinilos que ofrecen las cada vez menos tiendas dedicadas al negocio, adquiere dimensiones trágicas: un 35,5 por ciento menos que el año pasado (67,7 millones en 2009 frente a los 105 millones de 2008). Ni siquiera el sector de los DVD musicales, que durante algún tiempo pareció emergente y prometedor, ha soportado la tormenta. Las compras representaron en este apartado 4,7 millones, un 28,4 por ciento menos que en el primer semestre de 2008, cuando se situaron en 6,5 millones.
Queda la eterna esperanza del mercado digital, el de las descargas legales a través de móviles o páginas web, pero cada vez parece más evidente que la mejoría en esta modalidad es muy tímida frente al desvanecimiento del soporte físico. Las descargas en portales especializados suben un 68 por ciento (de 4,2 a 7,1 millones), pero se encuentran todavía en franjas muy modestas. E incluso el sector del móvil ha experimentado un frenazo drástico del 37,4 por ciento: de 10,2 a 6,4 millones. Es decir, que ni siquiera el negocio de los tonos reales y las descargas de canciones teléfono en mano, que pareció prometedor en algún momento, resiste los envites de este annus horribilis.
Antonio Guisasola, presidente de Promusicae ha señalado: ”es una broma pensar que en España pueda existir un mercado digital similar al de nuestros países vecinos en la situación actual. Francia, Alemania o Reino Unido tienen un mercado digital pujante porque sus Gobiernos se han tomado la molestia de tomar medidas e impedir que internet se rija por la ley del salvaje oeste y el todo vale. Aquí, en cambio, seguimos demorando la toma de decisiones y esperamos a que el problema nos lo den resuelto otros o se arregle sólo….y así nos va.
Llevamos seis años avisando del problema y asistiendo a la destrucción sistemática e impune de todo el sistema de creación cultural de nuestro país. Y todo ello jaleado, además, por unos pretendidos defensores de la libertad que justifican el robo del trabajo y el medio de vida de muchas personas en el ahorro que para sus bolsillos supone acceder a las creaciones de nuestros mejores artistas sólo a cambio de pagar una conexión de alta velocidad.”
“La pasividad de las administraciones públicas y su tibieza en este asunto ha permitido que se consoliden estos comportamientos sociales, repudiados y reprimidos en cualquiera de los países de nuestro entorno, haciendo que la solución sea mas compleja cada día que pasa. Quizá cuando la música española, que sólo la produce esa industria local que estamos masacrando, pierda su protagonismo en beneficio de la de otros países que si protegen a sus creadores y desaparezca nos daremos cuenta de la gravedad del problema. Y será demasiado tarde”.
Las cifras que hoy se hacen públicas parecen corroborar esta visión: si atendemos a las cifras globales, los españoles gastaron 72,4 millones en el mercado físico de música grabada y 15,3 millones en el mercado digital. Quiere ello decir que las descargas ya representan un 17,5 por ciento de la facturación, una proporción más alentadora que el 11,5 por ciento con que se cerró 2008. Pero el ascenso se debe más al naufragio del soporte físico que al afianzamiento de una auténtica alternativa digital. Tras computar el descalabro con los móviles, el crecimiento de esta modalidad es de sólo un 5 por ciento.
Discos de Oro y Platino
Así las cosas, la junta directiva de Promusicae ha acordado rebajar las ventas necesarias para conceder los Discos de Oro y Platino, las acreditaciones honoríficas que la industria de la música concede tradicionalmente a sus artistas más exitosos. A partir de este mes, se concederá el Disco de Oro a partir de los 30.000 álbumes vendidos, y no 40.000, como sucedía hasta ahora. De la misma manera, el Disco de Platino ya no representará 80.000 ejemplares, sino sólo 60.000.
Se da la circunstancia de que ésta es la segunda “rebaja” consecutiva que Promusicae tiene que aplicar a estos galardones. Desde su creación y hasta el año 2005, los Discos de Oro equivalían a
50.000 unidades y los de Platino, a 100.000. “Por desgracia, ahora mismo esas cifras son auténticas quimeras para la práctica totalidad de los músicos españoles, incluidos muchos de los más populares”, señala Antonio Guisasola, presidente de Promusicae, la patronal del sector, que aglutina al 94 por ciento de la industria discográfica española. “El recorte de los niveles de los discos de oro y platino responde a la necesidad de adecuarnos a esta mísera realidad si queremos seguir pudiendo expresar nuestro reconocimiento a los artistas que, en unas condiciones extremas, aún consiguen obtener el apoyo de esa cada vez más pequeña parte del público que sigue optando por apoyarles y retribuirles por su trabajo cuando les gusta. Ahí está la verdadera libertad de elección y no entre el camino legal y el fácil, barato pero inmoral e ilegal, de la piratería”.
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