Promusicae siempre apoyando la música española

Bajo el lema “La música es cultura. La música es empleo”, artistas como Raphael, Joaquín Sabina, El Canto del Loco, Pereza, La Oreja de Van Gogh, La Quinta Estación, Chambao, Ana Torroja, Sidonie o Dover asistieron para apoyar el manifiesto

22-10-2009

EL MUNDO DE LA MÚSICA SE REUNIÓ AYER EN MADRID PARA LEER UN MANIFIESTO EN EL QUE SE PIDEN SOLUCIONES PARA LA GRAVE SITUACIÓN QUE ATRAVIESA EL SECTOR

Madrid. 21 octubre. “Queremos un compromiso con la música, exigimos respeto”. Con estas palabras leídas por Raphael finalizó anoche el acto celebrado en el Patio de Cristales de la Casa de la Villa de Madrid en el que se presentó un manifiesto en defensa de la música bajo el lema “La música es cultura. La música es empleo”.
La lectura de este manifiesto, que ya han firmado más de mil personas (entre las que se encuentran músicos, autores, compositores, intérpretes, mánagers, productores, editores, mayoristas, tiendas de discos, técnicos de sonido, promotores y distribuidores), estuvo apoyada con la presencia en el acto deAlicia Moreno Espert, Delegada del Área de Gobierno de Las Artes del Ayuntamiento de Madrid, y de artistas como Raphael, Joaquín Sabina, El Canto del Loco, Pereza, La Oreja de Van Gogh, Los Planetas, La Quinta Estación, Chambao, Ana Torroja, Sidonie, Estopa, Dover, Sidecars, Supersubmarina, Kiko y Shara, Pastora, Poncho K, Melocos, Lorena, Andy & Lucas, Maikel de la Riva, El Hombre Linterna, Manuel Carrasco, Edurne, Jaula de Grillos, Pedro Guerra, Sin Rumbo, Gala Évora, La Húngara, Labuat, Rash, María Villalón y Javier Limón, entre otros. Representantes de los diferentes sectores de la música leyeron el comunicado: Raphael, Natalia, de La Quinta Estación, Ana Torroja, Manuel Carrasco, Fernando Arias (Tienda de Discos Mordiscos), Paco López (Attraction Management) e Inma Grass (Boa Discos).
Según este manifiesto, “Queremos un compromiso con la música, una apuesta verdadera para el desarrollo de una industria que tiene mucho que aportar a la sociedad. Queremos responsabilidad de todos los actores sociales en la lucha contra la sangría de las descargas ilegales. Queremos seguridad para seguir haciendo bien nuestro trabajo. Queremos apoyo y respeto para una industria que lleva el nombre de nuestro país a todas partes”.
El manifiesto continúa: “La música ha estado presente en la vida de todos “desde tiempo inmemorial, ya fuera a través de un disco de pizarra, un vinilo, un casete, un CD, los teléfonos móviles, la radio, un mp3 o las actuaciones en directo”. El sector se queja de que exista “una cantinela según la cual nosotros no trabajamos, sino que vivimos de un bien al que la gente tiene derecho a acceder de forma gratuita y con total impunidad”.
“La piratería nos hace mucho daño, desde luego, aunque parece que sólo nos preocupa a nosotros y a nadie más”, dice el manifiesto. “La música en directo no encuentra espacios escénicos adecuados. Los espacios naturales donde nacen el pop y el rock son considerados meros tugurios perseguidos por las Administraciones cuando deberían ser espacios culturales”.
Los profesionales de la música manifiestan encontrarse “solos” ante estos problemas y afirman: “Ni los sucesivos inquilinos de la Moncloa  ni los parlamentarios que toman asiento en los hemiciclos nos han incluido jamás entre sus prioridades. Tenemos la sensación de no contar para nadie, de no existir. Con una excepción, claro: cuando se vislumbran elecciones de por medio. Si la música forma parte decisiva del patrimonio intangible de nuestro país, ¿por qué los políticos no se preocupan lo más mínimo por ella?”.
A día de hoy, este manifiesto ha sido firmado por artistas (Alejandro Sanz, Andrés Calamaro, Luis Eduardo Aute, Miguel Bosé, Martirio, Mónica Naranjo, Nacho Campillo, Esmeralda Grao...), profesionales de diferentes emisoras de radio y medios de comunicación (Jaime Baró, Javier Llano, Tomás Fernando Flores, Tony Garrido...), músicos (Marcelo Fuentes, Suso Saiz...), productores de discos (Fernando Trueba, Javier Limón...) y mánagers (Rosa Lagarrigue, Paco López...), entre otros profesionales que trabajan en los diferentes sectores de la música.  
 

TEXTO DEL MANIFIESTO
La Música Es Cultura. La Música Es Empleo

Músicos, autores, compositores, intérpretes, managers, productores, editores, mayoristas, tiendas de discos, técnicos de sonido,  promotores, distribuidores. El colectivo de profesionales que hacemos la música estamos orgullosos de nuestro trabajo. ¿Somos unos ingenuos por ello?
Hasta hace poco, además de ganarnos la vida con mayor o menor acierto, se nos reconocía que contribuíamos al enriquecimiento cultural de nuestro país. Constituye un gran privilegio ser partícipe de un proceso por el que millones de personas disfrutan todos los días con la música. Hemos estado presentes en sus vidas desde tiempo inmemorial, ya fuera a través de un disco de pizarra, un vinilo, un casete, un CD, los teléfonos móviles, la radio, un mp3 o las actuaciones en directo.
Somos los que propiciamos esas melodías que se incrustan en nuestros cerebros y corazones. Músicas que enamoran, consuelan, o curan; sonidos que alegran, rememoran, evaden, relajan o estimulan. Sí, nos gusta nuestro trabajo. Y sabemos que nuestro trabajo gusta y es necesario.
Ahora, sin embargo, ya no sentimos tantos motivos de orgullo.. Porque se ha extendido una cantinela según la cual nosotros no trabajamos, sino que vivimos de un bien al que la gente tiene derecho a acceder de forma gratuita y con total impunidad.
La realidad está muy lejos de todo eso. Nadie sabe cómo será la industria de la música dentro de 10 años, pero seguro que para entonces la música sigue ocupando ese mismo lugar decisivo en nuestras vidas. Por eso mismo nosotros, el colectivo de trabajadores que hace la música, seguimos aportando nuestra mejor imaginación, la mayor energía, el empuje más decidido. Pero lo hacemos solos. O casi. Tenemos a otros colegas que generan obras. Tenemos a nuestro público. Pero ningún apoyo más.
La piratería nos hace daño, desde luego. Mucho daño, aunque parece que sólo nos preocupa a nosotros y a nadie más. Pero la crisis es mayor y más profunda. Los espacios naturales donde nacen el pop y el rock son considerados meros tugurios perseguidos por las Administraciones cuando deberían ser espacios culturales. La música en directo carece de espacios escénicos adecuados. Parece como si no hubiera motivos para seguir ejerciendo la profesión que mejor conocemos y desempeñamos. Ese oficio con el que muchas personas ponen unas gotas de felicidad en sus vidas.
No, no somos unos tipos quejumbrosos. Más bien al contrario: no queremos resignarnos. Cuando nos roban y nos quejamos, se nos ignora. Cuando los empleos que genera el sector se reducen a un tercio se nos dice que debemos cambiar el modelo. Y, eso sí, cuando pedimos apoyo se nos da la espalda porque hay otras prioridades, muchísimo más importantes, indudablemente.
Hace ya demasiado tiempo que estamos solos. Ni los sucesivos inquilinos de la Moncloa ni los parlamentarios que toman asiento en los hemiciclos nos han incluido jamás entre sus prioridades. Tenemos la sensación de no contar para nadie, de no existir. Con una excepción, claro: cuando se vislumbran elecciones de por medio. Insistimos que esto no es una queja, sino la expresión de nuestra perplejidad. De nuestra indignación. Si la música forma parte decisiva del patrimonio intangible de nuestro país, ¿por qué los políticos no se preocupan lo más mínimo por ella?
Para avanzar se necesita empuje, y con el nuestro podrán contar siempre. Todas las semanas surgen nuevas iniciativas para comercializar la música en la red de forma innovadora y beneficiosa para todas las partes: usuarios, autores e industria cultural. Los tiempos cambian y nosotros evolucionamos con ellos. Pero cada vez que avanzamos, alguna piedra se nos despeña por el camino.
Queremos un compromiso por la música, una apuesta verdadera para el desarrollo de una industria que tiene mucho que aportar a la sociedad. Queremos responsabilidad de todos los actores sociales en la lucha contra la sangría de las descargas ilegales. Queremos seguridad jurídica para seguir haciendo bien nuestro trabajo. Queremos apoyo y respeto para una industria que lleva el nombre de nuestro país a todas partes.
Si la música es cultura y empleo, queremos en definitiva, que se actúe en consecuencia de una vez por todas. Exigimos respeto.

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